Una buena postura te permite escribir más rápido y mantiene cómodas las manos, la espalda y el cuello, incluso después de horas frente al teclado.
Siéntate bien
- Los pies apoyados en el suelo y la espalda contra el respaldo.
- Los codos doblados más o menos en ángulo recto, cerca del cuerpo.
- Los hombros relajados: si se suben, la silla está demasiado baja o la mesa demasiado alta.
Muñecas y manos
- Mantén las muñecas rectas, sin doblarlas hacia arriba ni hacia abajo.
- No apoyes las muñecas en la mesa mientras escribes: déjalas en el aire y apóyalas solo en las pausas.
- Los dedos un poco curvados, rozando las teclas. No hace falta pulsar con fuerza.
Pantalla y teclado
- La parte superior de la pantalla a la altura de los ojos, a un brazo de distancia.
- El teclado justo delante de ti, con las teclas G y H a la altura del ombligo.
- Las patas del teclado plegadas: un teclado plano mantiene las muñecas más rectas.
Haz pausas
Cada media hora, levántate, estira los dedos y mira a lo lejos unos segundos. Las pausas cortas y regulares evitan el cansancio mucho mejor que una sola pausa larga.