Diez minutos al día bastan para avanzar de verdad, siempre que practiques cada día y en el orden correcto.
La rutina
- Calentamiento, 1 minuto. Coloca los dedos en la fila guía y escribe despacio unas palabras fáciles, sin mirar.
- Una lección, 3 minutos. Sigue el curso donde lo dejaste. No te saltes lecciones: cada una se apoya en la anterior.
- Teclas débiles, 4 minutos. Abre la práctica adaptativa. Te propone más a menudo las teclas que más te cuestan.
- Test corto, 2 minutos. Termina con un test de un minuto, una o dos veces. Anota el resultado, pero no lo persigas.
Cada semana
- Cuando una lección te resulte fácil, pasa a la siguiente; cuando tu precisión baje del 95 %, baja el ritmo.
- Una vez por semana, haz un test de cinco minutos para ver la velocidad que puedes mantener.
- De vez en cuando, cambia el test por un juego: también es práctica.
Consejos que ayudan
- Practica a la misma hora cada día, para que se convierta en un hábito.
- Para mientras todavía estás descansado: los dedos cansados cometen errores que se quedan.
- Mantén la vista en la pantalla, aunque parezca más lento.