Escribir con todos los dedos es una habilidad que se conserva toda la vida, y es mucho más fácil aprenderla bien desde el principio que quitarse después la costumbre de buscar las teclas con dos dedos. Así puedes ayudar a un niño a empezar, sin presión.
¿A qué edad empezar?
Hacia los 7 u 8 años suele ser un buen momento. La prueba es sencilla: ¿puede apoyar las dos manos en la fila guía, con los meñiques en la A y la Ñ, sin estirarse? Si es así, sus manos están listas. Antes puede explorar el teclado libremente, pero colocar bien los dedos le costará demasiado.
Diez minutos al día
Con los niños, las sesiones cortas funcionan mejor:
- 10 minutos al día son suficientes, y valen más que una hora el sábado.
- Termina la sesión cuando todavía se esté divirtiendo, para que tenga ganas de volver mañana.
- Elige un momento fijo del día, por ejemplo al terminar los deberes.
Empieza con juegos
Los juegos convierten las primeras semanas en un rato de diversión. En Lluvia de letras, las letras caen desde arriba y el niño las atrapa pulsando la tecla correcta. Activa primero solo la fila guía y después todas las letras. Cuando las teclas ya le resulten familiares, pasa a las lecciones, que añaden teclas nuevas poco a poco.
Una postura a su medida
Las mesas y las sillas están pensadas para adultos, así que toca adaptarlas:
- Altura de la silla: los codos a la altura del teclado y los hombros relajados.
- Pies apoyados: si le cuelgan, ponle debajo un reposapiés, una caja o unos cuantos libros.
- Pantalla a la altura de los ojos: súbela con un soporte o unos libros para que no incline la cabeza hacia delante.
- Muñecas rectas y en el aire, dedos ligeramente curvados.
La fila guía y los relieves
- Meñique
- Anular
- Corazón
- Índice
- Pulgar
Enséñale los pequeños relieves de la F y la J: ahí descansan los índices, y se encuentran sin mirar. Conviértelo en un juego: cerrar los ojos, buscar los relieves y colocar los ocho dedos. Cada vez que se pierda, vuelta a los relieves.
Felicita la precisión, no la velocidad
A los niños les encanta ir rápido, y así es justo como los errores se convierten en costumbre. Celebra una línea sin fallos o una sesión entera sin mirar el teclado más que una puntuación alta. La velocidad llega sola cuando los dedos ya conocen el camino.
Qué progresos esperar
- Unas semanas de práctica diaria: deja de mirar el teclado para la mayoría de las letras.
- Unos meses: escribe más rápido que cuando miraba las teclas, y ya no le supone ningún esfuerzo.
Habrá días en que parezca ir más lento: es normal mientras la costumbre antigua se borra y la nueva se asienta.
Sin cuenta ni registro
Typocto no pide cuenta ni correo electrónico. El progreso se guarda solo en el navegador del dispositivo que use, así que conviene usar siempre el mismo equipo y el mismo navegador. Si dos hermanos comparten equipo, crea un perfil de navegador para cada uno y sus resultados no se mezclarán. Al borrar los datos del navegador, el progreso desaparece.