Escribir al tacto es escribir sin mirar el teclado. Cada dedo se encarga de unas pocas teclas y las encuentra por el tacto. Al principio es más lento; después, mucho más rápido, y bastante menos cansado que buscar cada tecla con la vista.
1. Empieza por la fila guía
Apoya los dedos en la fila central de letras: la mano izquierda en A S D F y la derecha en J K L Ñ. Los pequeños relieves de la F y la J te permiten encontrar esta posición sin mirar. Después de cada tecla, el dedo vuelve aquí.
2. Aprende pocas teclas a la vez
No intentes aprender todo el teclado de golpe. Empieza por la fila guía y añade dos teclas cada vez: el curso de Typocto hace justamente eso, con un teclado en pantalla que indica qué dedo usar.
3. Primero la precisión, después la velocidad
Escribe lo bastante despacio para acertar casi siempre: apunta al 95 % de precisión o más. La velocidad llega sola cuando los movimientos se vuelven automáticos; los errores, en cambio, también se convierten en costumbre.
4. No mires hacia abajo
Cuando dudes dónde está una tecla, mira el teclado de la pantalla, no tus manos. Ese es el hábito que marca la diferencia.
5. Practica poco y a menudo
De diez a quince minutos al día funcionan mejor que una sesión larga a la semana. La mayoría de la gente conoce todas las teclas en dos a cuatro semanas y sigue ganando velocidad durante meses.